lunes, 15 de marzo de 2021

América le pedían ganar, golear y gustar y esa combinación llegó con un rotundo 3-0 ante las Chivas, su acérrimo rival.

 Al América le pedían ganar, golear y gustar y esa combinación llegó con un rotundo 3-0 ante las Chivas, su acérrimo rival.

El Clásico Nacional tuvo un sólo tinte y fue azulcrema. Los visitantes se apropiaron del juego, de las oportunidades y de las redes.

Con profundidad, presión y claridad, exhibieron y se divirtieron, tanto que la afición que regresó a las tribunas del Estadio Akron coreó los "olés" que reafirmaban la superioridad americanista.

Jesús Angulo perdonó la oportunidad más clara al minuto del partido y las Chivas lo pagaron.

A partir de ahí, la portería de Guillermo Ocha mantuvo la calma. El América impuso condiciones, nulificó los intentos rivales y pisó el último sector con mayor peligro.

Una mala definición de Álvaro Fidalgo mantenía la meta rojiblanca en cero, hasta que volvió la mayor pesadilla para el Rebaño: las jugadas de táctica fija.

De nueva cuenta la desconfianza y desconcentración se apropió de la defensa y así cayó el primer tanto antes de acabar el primer tiempo.

En las áreas técnicas, Santiago Solari vivió su primer Clásico Nacional con intensidad. Al límite de su área técnica, con gritos y aspavientos.

A su derecha, Víctor Manuel Vucetich buscaba soluciones en constantes intercambios con sus auxiliares Sergio Almaguer y Carlos Barra.

El técnico local realizó cambios, pero no tuvieron efecto, las Águilas no cedieron. Sebastián Córdova hacía de las suyas y sólo les faltaba contundencia.

Hasta que apareció de nueva cuenta Henry Martín en un doble cabezazo dentro del área, tras el cobro de un tiro de esquina, al minuto 62.

El propio Córdova coronó su actuación al ganar un mano a mano con Gudiño, al 74'.

La tarea estaba hecha. América se quedó con el Clásico Nacional y lo hizo con autoridad ante unas irreconocibles Chivas que se rezagaron a 13 puntos del odiado rival.

América termina con 25 puntos y Chivas con 12, fuera de la zona de Repechaje... y con el orgullo herido.